Estando en esa tierra de encanto recuerdan que me enamore de ella, y aunque nunca la pude conquistar en cada noche sueƱo aun con ella, y es que la tuve entre mis brazos , la hice vibrar, me dio su magia y su encanto, y yo apostƩ mi talento solo por escuchar su dulce melodƭa.

Hoy ya lejos y sin oportunidad alguna, vuelvo a casa y en una esquina al pie de un estante, veo a mi vieja guitarra, y aunque no se compara con aquella de la que me enamore en esas tierras, su canto es suave y arrullador que me envuelve nuevamente en aquella magia, que dio inicio a aquellas canciones que compuse en algĆŗn instante.

Aunque les diré, que por ahora prefiero guardar un poco mi distancia con la música, hasta que la lluvia seque todas las cenizas de mi antiguo corazón , y en una primavera vuelva a renacer como aquel ave fénix.